Apertura

¿Qué escribir cuando uno no sabe que escribir? ¿Cómo hacer para escribir cuando uno tiene ganas de escribir y no tiene contenido u orden o algo sobre lo que escribir? Es por eso que escribo ahora. Para dar rienda suelta a mis ganas de escribir. Aunque tenga cosas sobre las que deba escribir. Creo que algo de este problema radica en ese debo. El que tenga que hacer una cosa porque debo hacerla, y en este punto Kant probablemente está revolcándose en su tumba, es algo que me desmotiva. Es algo que me paraliza y que pone en funcionamiento esa rueda de procrastinación que parece que funciona en mí de manera eterna, que nunca se detiene. A veces trae buenas cosas, como supongo que será esto que estoy haciendo, a veces, la mayoría de las veces vale decir, solo trae pérdida de tiempo. Continua postergación.
Por eso pensé en hacer algo con este conflicto. Entre las escrituras que debo escribir y entre las que quiero y no puedo, en esa hendija, surge este espacio. Espacio que espero sea un continuo vertedero de ideas, de pensamientos. No sé cuál será su destino, si seguiré dándole entidad y atención o simplemente quedará abandonado como el anterior proyecto.
Podría tranquilamente comprar un cuaderno y anotarlo cual diario. Podría ser también un espacio para verter ideas, embriones de escritos, ocurrencias más elaboradas de lo que la instantaneidad de las redes sociales me permiten volcar. Pero creo que yo como único publico destinatario de tales cosas no me da la motivación que necesito. Aunque sea solo de manera remota, porque vaya a saber quién va a leer lo que acá voy a escribir, el hecho de escribir para un alguien distinto de uno es un acicate, una manera de saber que alguien o algo va a ser receptor de esto. El escribir para un tercero, sea una persona de carne y hueso o el indiferente y gris espacio de la red, es quizá la forma que tengo de poder terminar lo que siempre empiezo y nunca termino. Esqueletos de textos convierten a mi PC en un verdadero cementerio de escritos, ideas que nunca termino de poder conectar, conceptos que nunca termino de unir.
Este es un patrón que vengo arrastrando en casi todas las facetas de mi vida: proyectos a medio terminar, saltos que nunca termino de dar, decisiones que nunca termino de tomar. Historias que nunca terminan de empezar, riesgos que nunca termino de tomar, caminos que nunca termino de transitar. Pero llegué a un punto en el que me cansé de que esta rueda no termine nunca de girar. El que haga algo con este tiempo improductivo para darle forma a este espacio es un, espero y así lo creo, indicio de que puedo llegar a cambiar esta inercia. Aunque sea en lo que a lo escrito y meramente intelectual concierne. Sé que eso no va a modificar las cosas en las otras esferas de mi vida, pero por lo menos es un comienzo. Mi faceta intelectual/reflexiva es muy importante para mí y el escribir es una herramienta que es fundamental para afirmarla, pero la he utilizado poco y mal. Este es otro de mis objetivos, que la escritura se me vuelva más natural, menos forzada, más a la mano, que me permita salir de estos atolladeros o que por lo menos me los permita expresar de manera más profunda y significativa.

A todo esto viene a dar respuesta este lugar situado en el no-lugar por excelencia. La idea es que sea un lugar en el que cuando sienta el impulso de escribir pueda sentirme cómodo, pero a la vez motivado para dejar constancia escrita de lo que me pasa o piense. Veremos hacia donde derivan esos impulsos y que me dejarán de aquí en adelante

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